
El 10 de mayo de 1931, a punto de cumplirse un mes de la instauración de la Segunda República Española, se iniciaron una serie de tristes hechos, que seguramente no sean del agrado de la nueva memoria histórica, pero que no tienen razón de caer en el olvido.
Parece ser que lo que vamos a narrar a continuación fue consecuencia de que el recién constituido y legal Círculo Monárquico Independiente celebrara su primera asamblea en su sede de la calle Alcalá de Madrid. Dejemos al Ministro de Gobernación de la República, Miguel Maura narrar el comienzo de los hechos, sin que su narración parezca muy objetiva:
“Habían solicitado los de la Acción monárquica independiente permiso para celebrar una reunión en su local social, que se les ha concedido dentro de la ley. Nadie tenía noticia de que dicha reunión se celebraba, y poco después de mediodía, un grupo de jóvenes salió de dicho domicilio social dando gritos de «¡Viva el Rey!» y «Muera la República!». Los mecánicos de los taxis que estaban frente a dicho edificio gritaron «¡Viva la República!» y fueron agredidos por los monárquicos. La gente se arremolinó y formó un grupo compacto, que en protesta airada quiso asaltar el edifico. Se cerraron las puertas y acudieron fuerzas de Seguridad. El grupo llegó a tener poco más de mil personas, y poco después el ministro de la Gobernación pasaba por el lugar del suceso y se enteraba de lo ocurrido.
Apenas llegado al ministerio de la Gobernación, dio las órdenes necesarias para lograr estas dos cosas: que el local fuera desalojado sin daño para las personas y que fueran detenidos los responsables del tumulto, que con sus gritos subversivos habían producido la excitación de los ciudadanos.
»Fueron desalojadas poco a poco las personas del local y conducidas algunas a la Dirección General de Seguridad en un camión de este centro. A las cinco de la tarde, el ministro de la Gobernación volvió al lugar del suceso y dirigió la palabra a la muchedumbre, rogándole que se retirase y que dejase a la Guardia Civil cumplir su cometido de conducir a los últimos detenidos a la Dirección General de Seguridad. La multitud permanecía estacionada en actitud hostil ante el edificio. A las cinco y media se había disuelto sin más incidentes que haber quemado dos automóviles, propiedad uno de don Juan Ignacio Luca de Tena y otro cuyo propietario se ignora.”
No contentos con las medidas gubernamentales contra los monárquicos y azuzados por el falso rumor de que éstos habían matado a un taxista, las personas que trataron de asaltar el Círculo Monárquico primero quemaron un quiosco del diario El Debate y posteriormente se dirigieron al edificio del diario ABC en la calle Serrano, con intención de incendiarlo. Dicho asalto consiguió ser frustrado tanto por los ocupantes del edificio como por la Guardia Civil, pero en la algarada resultaron muertas dos personas por disparos de la propia Guardia Civil que tuvieron que utilizar las armas para defenderse de la turba.
A la mañana siguiente, volvieron las algaradas y esta vez contra bienes de la Iglesia. Primero fue quemada en la calle Flor una residencia de jesuitas, muchos de los cuales, ante la propagación de las llamas tuvieron que huir por los tejados.
Posteriormente y ante la impunidad permitida por el Gobierno de la República, fueron incendiados y saquedados el centro de enseñanza de Artes y Oficios de la calle de Areneros regentado también por religiosos de la Compañía de Jesús, el Colegio Maravillas de los Padres de la Doctrina Cristiana de Cuatro Caminos, la iglesia de Santa Teresa de los Carmelitas Descalzos sita entre la plaza de España y Ferraz, el Instituto Católico de Artes e Industrias (ICAI) de la calle de Alberto Aguilera, el convento de las Mercedarias de San Francisco, la Iglesia parroquial de Bellas Artes, el Colegio de María Auxiliadora de las Salesianas y el colegio de Religiosas del Sagrado Corazón, de Chamartín y el convento de las religiosas Bernardas en Vallecas.

También se trataron de incendiar o asaltar, sufriendo diversos desperfectos, el convento de los Paúles de la calle de García Paredes, las Trinitarias de Marqués de Urquijo, los Luises, en la calle de Cedaceros; el de Jesús, en la plaza del mismo nombre; otro de Carmelitas, en la calle de Ayala; el de San José de Calasanz en la calle de Torrijos; otro de monjas en la calle de San Bernardo, el del Buen Suceso, el de Caballero de Gracia y otro de la calle de Evaristo San Miguel.
Al día siguiente la quema de propiedades de la Iglesia se propaga por toda España:
En Málaga se quemó el palacio arzobispal del siglo XV, los colegios de los Maristas, los Agustinos, la iglesia de Perchel mandada construir por los Reyes Católicos, la parroquia de Santo Domingo, el templo de San Felipe Neri, la iglesia parroquial de San Juan, los conventos de las Mercedarias y de San Angel, las Iglesias de la Merced, San Lázaro, las parroquias de Puerto de la Torre, Churriana, Comares, Torremolinos, y El palo, hasta un total de 48 edificios religiosos incendiados o asaltados.
En Valencia el convento de San José de las Carmelitas, san Julián, de las agustinas, el colegio de la Presentación, fundado en 1550, asaltados los conventos de Teresianas, la Residencia de los Jesuitas, y el Seminario Conciliar.
En Sevilla la iglesia del Buen Suceso, la residencia de los capuchinos, la capilla de San José construida por el gremio de los carpinteros de la ciudad en el siglo XVII.
En Córdoba el convento de San Cayetano.
En Cádiz se quemó el convento de los Dominicos, la iglesia de Santa María y del convento del Carmen. En la provincia, en Sanlúcar de Barrameda se incendió del convento de los Capuchinos, en Jerez de la Frontera se asaltó el convento de San Francisco, el de los Carmelitas y la residencia de los Jesuitas, también en Algeciras hubo incidentes en los que se intentó quemar varias iglesias.
En Murcia fue quemada la iglesia gótica de la Purísima y asaltados el convento de las Isabelas y el de las Verónicas.
En Alicante se incendiaron las escuelas Salesianas, el colegio de las Carmelitas, la parroquia de Benalúa, el convento de San Francisco, la casa de ejercicios de la Compañía de Jesús, el convento de las Oblatas, la iglesia del Carmen, la residencia de los Jesuitas, convento de Capuchinos, convento de Agustinos, el Palacio Episcopal, el colegio de Jesús y María, el colegio de la Compañía de María y el colegio de los Maristas.