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Los orígenes.

Written By: Hilarion on Octubre 8, 2009 5 Comments

A la vez que los guerreros aqueos mandados por Agamenón irrumpían a sangre y fuego en el palacio del rey Príamo y la altiva Troya desaparecía consumida por las llamas, un grupo selecto de troyanos liderado por Eneas conseguía escapar de la ciudad y de un fatídico destino: la muerte o la esclavitud.

En busca de una nueva vida los fugitivos emprendieron un largo viaje, al término del cual se establecieron fundando una ciudad que con el tiempo dominó el mundo: Roma. Con anterioridad uno de los fugitivos, el príncipe Bianor, se había separado del grupo de Eneas echando raíces en Albania donde fundó un reino y tuvo dos hijos, uno legítimo, Tiberis, y otro bastardo, Ocnobiator, hijo de la aldeana Mantua. Pasados muchos años Bianor, presintiendo la llegada del fin de sus días, para evitar problemas con la sucesión de su reino dotó de las suficientes riquezas a Mantua y a su hijo ordenándoles que se marchasen del país. Siguiendo el caminar del Sol anduvieron hasta el norte de la actual Italia donde se establecieron y fundaron una ciudad a la que llamaron precisamente Mantua.

Pero Ocnobiator no estaba satisfecho. Presentía que el objetivo de su vida aun no estaba culminado, que aun le quedaba una tarea por hacer. Y efectivamente una noche el dios Apolo se le apareció en sueños y le pidió que continuase su camino hacia la ignota tierra donde muere el Sol. Púsose en marcha inmediatamente y tras diez años de un viaje lleno penalidades, cruzando los Alpes, los Pirineos, recorriendo las luminosas riberas del Mediterráneo, cruzando bosques y caudalosos ríos llegó a un paraje hermoso, apacible, rico en vegetación de encinas y madroños, con abundante agua. Por la noche, mientras dormía, Apolo volvió a aparecérsele ordenándole que fundase allí mismo una ciudad y que dedicase a ello lo que le quedase de vida.

Encontró un lugar fácil de defender sobre una cornisa que miraba a un modesto río, y él y sus compañeros construyeron casas para los hombres y establos para las bestias, rodeando todo ello de una fuerte muralla de pedernal y construyeron dos fortalezas que la defendiesen por el Norte y por el Sur. Tenía Ocnobianor por divisa de guerra un dragón de fiero aspecto que acabó esculpido, siglos más tarde, en la muralla de la ciudad.

Una vez terminada la ciudad llegó el momento de consagrarla a los dioses y surgió el conflicto, pues unos eran partidarios del dios Apolo y otros de Zeus. Apolo acudió en su auxilio nuevamente y en sueños le indicó que para zanjar la pugna consagrase la ciudad a una deidad neutral: Metragirta, llamada también Cibeles, diosa de la Tierra e hija de Saturno. Asimismo le dijo que se preparara para iniciar el viaje al Hades, pues su tarea en este mundo estaba concluida.

Dicho y hecho: al despertar comunicó a sus compañeros las órdenes del dios e hizo construir su propio sepulcro. Una vez concluido este, despidiéndose de todos, se introdujo en él y pidió que lo cerrasen. Al caer la noche murió, momento en el que una terrible tormenta azotó el lugar y desde la sierra bajó montada en una nube Metragirta, que tomando el cuerpo de Ocnobiator se elevó hacia el cielo hasta desaparecer. Desde entonces los habitantes de la ciudad llamaron a esta Metragirta, que después pasó a llamarse Magerit hasta llegar al Madrid que todos conocemos.

Un epílogo y una aclaración.

Los dioses inmortales del panteón griego, en su inmensa sabiduría, tomaron medidas para que la diosa Cibeles no tuviese problemas en el siglo XXI con las Leyes de Igualdad de la mortal Bibiana, y así dispusieron, en cumplimiento escrupuloso de la paridad, que los leones que tiran de su carro fuesen león y leona, siendo sus nombres Hipómenes y Atalanta.

Los historiadores serios, han escrito mil veces que las historias de la fundación de Madrid por parte de troyanos, griegos o etruscos eran fábulas sin ninguna base histórica y como mucho admiten que fue fundada por los godos, con el nombre de Magerito, cerca de un riachuelo llamado luego de las Fuentes de San Pedro y que discurría por la actual calle de Segovia. Sin embargo ¿con qué quedarse mejor, con la mágica leyenda del descendiente de los héroes troyanos o con la historia de los insulsos godos?

cibeles

La diosa Cibeles en la Fuente de Neptuno de los jardines del Palacio de Aranjuez

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5 Responses to “Los orígenes.”

  1. maelmori says on: 9 Octubre 2009 at 8:42

    Me ha encantado!!!! aunque, a pesar de la leyenda Roberto Michel, escultor de los leones, para castigar aún más a los amantes Hipómenes y Atalanta los representó en la estatua que todos conocemos como ¡¡¡dos machos!!! con lo que además se adelantó a la ley del matrimonio homosexual! :-D

    Ah, ah! me encanta este blog!!

  2. Hilarión says on: 9 Octubre 2009 at 11:12

    Maelmori te daré las gracias por tu comentario, ya que me ha confirmado lo que yo ya suponía: que tengo un despiste colosal.

    Mira que tengo vista la estatua de la diosa desde hace muchos años y cuando conocí la historia de Hipómenes y Atalanta me quedé tan tranquilo sin darme cuenta de lo evidente por el peinado: que son dos leones. ¡Una apología del matrimonio gay muchos siglos antes de ZP! Y en la foto que he puesto de Aranjuez se entrevé la misma cosa, que son dos leones.

  3. maelmori says on: 9 Octubre 2009 at 13:02

    Yo me di cuenta por que el “fíjese usted en las melenas” viene en el libro del Madrid oculto de Marco y Peter Besas, que si no viviría en el mismo despiste que tú, y eso que me conocía la leyenda también de antes de leer el libro jeje!

    un saludo!!

  4. proserpina says on: 9 Octubre 2009 at 21:42

    No conocia la historia del parto del nombre de Madrid, me ha hecho sonreir,porque donde intervienen los romanos, siendo perfectos, se montan cada juerga de campeonato. Y aunque conozco a la diosa Cibeles, no conocia el detalle de las melenas de los leones. ¡Estos romanos estan locos locos!!! Proserpina

  5. Hilarión says on: 10 Octubre 2009 at 14:20

    Proserpina: hay muchas teorías sobre el origen del nombre de Madrid. Esta es digamos que de las más imaginativas.

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